
Manteniendo todo seguro con calentadores infrarrojos IP44
Colocar lámparas infrarrojas en un baño o en cualquier lugar donde haya humedad requiere algo más que simplemente un protector contra salpicaduras. El vapor de agua es un problema grave: se filtra en todas partes. Cuando la humedad se mezcla con las corrientes eléctricas, las cosas pueden volverse peligrosas rápidamente.
Por eso, diseñamos nuestros calentadores IP44 para asegurar que la electricidad permanezca exactamente donde debe estar.
Manejo de la humedad
Probablemente ya hayas visto la etiqueta IP44. Básicamente, significa que el aparato puede resistir salpicaduras desde cualquier ángulo y evitar que entre suciedad en su interior. Pero aquí está el verdadero problema: el vapor. En un baño caliente, el vapor puede infiltrarse en el interior del aparato y causar cortocircuitos o dañar los filamentos. Para evitar esto, no nos limitamos a cerrar el aparato; sellamos las conexiones con juntas de silicona y resinas resistentes a la humedad. Esto crea una barrera que impide que la condensación conecte los cables activos con el marco metálico.
Sin sobresaltos ni cortocircuitos
Nadie quiere sentir un shock al tocar un calentador, ni tampoco quiere que el disyuntor GFCI se active cada diez minutos. Para evitarlo, utilizamos cerámicas de alta temperatura y vidrio de cuarzo reforzado. Estos materiales actúan como una barrera entre el elemento calefactor y el marco del aparato. También nos aseguramos de que los cables estén bien aislados. En lugar de usar una sola capa de plástico, que podría romperse con el tiempo, utilizamos cables con doble aislamiento y revestimiento compuesto. Así, los cables pueden soportar los cambios constantes de temperatura sin dañarse. Un consejo profesional: asegúrate de que el cable de tierra esté conectado directamente al conducto principal de tierra. Es la mejor manera de evitar que cualquier corriente defectuosa afecte al usuario.
El equilibrio
Existen desventajas en los sistemas sellados. Al sellar todo para evitar que entre agua, también se impide el flujo de aire. Como el interior del aparato está más cerrado, el calor se acumula alrededor de los cables mucho más rápido que en un aparato abierto. Aquí es donde hay que tener cuidado con los interruptores térmicos. Si se coloca demasiada potencia en un espacio pequeño y sellado, eventualmente se derretirá el aislamiento de los cables. Se trata de encontrar un equilibrio: se necesita calor, pero también es necesario dejar suficiente espacio al interior del aparato para que no se dañe por el propio calor.